SPORTING CRISTAL IBA DOS ARRIBA, PERO SE DEJÓ EMPATAR 2-2 ANTE MELGAR EN AREQUIPA

El problema de tener una máquina nueva y hacerla trabajar sin descanso es que, obviamente, sorprenderá con los primeros resultados y tendrá un funcionamiento de primera, pero llegará un momento en que el mecanismo dejará de avanzar y los engranajes no respondan más. Y ni los retoques o pequeñas afinaciones podrán devolverle la vida. Del equipo que inició en Huaraz ante Sport Rosario y cayó 2-1, perdiendo el invicto en el año y el liderato del Grupo A, Sporting Cristal hizo dos cambios: Luis Abram por Renzo Garcés, respaldado porque el canterano ha jugado un año entero con Cazulo y debería ser una dupla más sólida. Y la de Carlos Lobatón por Josepmir Ballón, para darle más fútbol en el mediocampo. Pero pasa algo con las reparaciones, si no descubres cuál es el problema raíz, las mejoras que puedas realizar son pasajeras. Puedes cambiarle piezas viejas por nuevas y potenciar el funcionamiento, pero al momento que quieras exigirle más, la máquina empezará a fallar y tendrá problemas peores a los iniciales. Los cerveceros salieron al campo sin frenos ni amortiguadores. Los marcadores eran dos volantes más. Sandoval, Costa, Ifrán y Lobatón corrían de un lado a otro buscando por dónde anotar. Y a pocos minutos de empezar a trabajar, iban 1-0 arriba. Céspedes hizo un lujo por izquierda, centró para Sandoval, que le pegó en primera y abrió el marcador (8’). Pero un buen técnico no exige más de la cuenta o corre el riesgo de paralizar lo que esté arreglando. Debe detener un momento todo, analizar qué le falta al equipo y, una vez el esquema esté estudiado, decidir si sale por más o guarda energías para que el encendido perdure más tiempo. Los celestes no cesaron en su búsqueda por el gol, presionaron arriba y no dieron espacios para las salidas de Melgar. Así llegó el segundo. Costa le robó el balón a Arias y la dio rápido a Ifrán para que anote el 0-2. Todo era fantasía para los dirigidos por ‘Chemo’ Del Solar, que ganaban en uno de los estadio más complicados. Y pasó lo obvio. Los engranajes no conectaban bien, el equipo entró en imprecisiones y el problema llegó. No hubo más sintonía en sus líneas. Acabó la intensidad del inicio. La máquina simplemente colapsó y se vio avasallada por su agentes externos, que vestían de rojo y negro. Daniel Chávez, con polémica de si fue o no posición adelantada, descontó a los 31 minutos. Cazulo reclamó y fueron
detrás del árbitro, pero ya no podían hacer nada. El 2-1 fue inevitable. Y Omar Fernández, a los 40 minutos, puso el empate para el cuadro ‘dominó’, que evidenció lo mal que estaban los rimenses.