Aguiar abrió el camino del triunfo para los aliancistas.

Contra para los aliancistas. Esta vez, Luis Ramírez sacó un derechazo colocado que batió a Cisneros. Y más tarde, Quevedo haría su aparición en el marcador con un tanto antes del final del primer tiempo. Todo fue más fácil para los blanquiazules en el complemento. Con un rival tirado al ataque y con esa coladera que hacían llamar ‘defensa’ llegaron uno tras otro los tres últimos goles de Quevedo. A los 60’, 71’ y 82’, el atacante apareció para convertir en pesadilla los sueños del ‘Ciclón’ y vulnerar las redes de Cisneros una y otra vez en el partido. La fiesta estaba completa y el hincha celebraba en las tribunas con esa ilusión que no entiende razones. El árbitro Luis Garay no dio tiempo para más y pitó el final de un partido que nadie esperaba, pero que todos gozan en este momento. Alianza Lima volvió a ser un equipo que gana, gusta y golea, pero con las deficiencias defensivas que están latentes. Si bien es cierto que la cantidad de goles es digna de resaltar, Alianza todavía no es ese equipo compacto que busca Bengoechea para ser candidato y pelear el título. Pero esa es otra historia. Por ahora, queda la satisfacción de haber sumado tres puntos y de saber que se puede jugar de otra manera, con más fútbol y contundencia.